El expresidente Macri encabezó un acto partidario en Mar del Plata donde redobló la presión sobre el jefe de Gabinete
BUENOS AIRES (NA) — En medio de las crecientes versiones que indican una inminente salida del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el expresidente Mauricio Macri reapareció públicamente para exigir de manera tajante su renuncia. Lo hizo al encabezar un acto político en la ciudad de Mar del Plata, donde además lanzó una fuerte advertencia legislativa: “El PRO va a votar la interpelación de Adorni en ambas cámaras”.
El titular del PRO aprovechó el escenario en la costa bonaerense para golpear al ministro coordinador, quien se encuentra bajo la lupa judicial por presunto enriquecimiento ilícito tras la rectificación de sus declaraciones juradas. “Lo que ha sucedido en los últimos meses es todo lo contrario a generar confianza”, manifestó el exmandatario, marcando una clara distancia con el rumbo ético que muestra esa terminal del Gobierno.
En sintonía con sus recientes críticas a la composición del elenco oficial, Macri recordó que su disconformidad con el funcionario viene desde el origen mismo de su ascenso. “Yo dije que no estaba de acuerdo con el nombramiento de Adorni”, aclaró, para luego lanzar un fuerte mensaje hacia el interior de la Casa Rosada: “Hay que llegar a los cargos por antecedentes, no por lealtad ciega”.
Presión parlamentaria y el costo del “ruido” político
El punto más álgido del discurso de Macri radicó en la habilitación a sus bloques de diputados y senadores para avanzar con el llamado a rendir cuentas en el Congreso de la Nación, una jugada que dejaría al oficialismo sin margen de maniobra en el recinto. Sin embargo, matizó la advertencia dejando una hendija para una resolución previa: “Ojalá que no haga falta y no perdamos más tiempo ni energía en esto”.
Para el líder del PRO, la permanencia del jefe de Gabinete se transformó en un obstáculo que eclipsa los propios logros de la administración de Javier Milei. “El PRO cree que mantener a Adorni destruye el cambio”, sentenció de forma categórica, agregando que “esto no permite que valoremos los avances económicos que han habido. Perdemos el rumbo, ese ruido hace mucho daño”.
Finalmente, y de forma estratégica ante el crecimiento de las versiones sobre danza de nombres para el eventual reemplazo del jefe de ministros tras el paso de Milei por España, Macri buscó blindar la alianza macro con el Poder Ejecutivo y diferenciar el rechazo a Adorni del apoyo general al programa económico. “El kirchnerismo no tiene autoridad moral para hablar de estas cosas”, fustigó hacia la oposición, concluyendo con una promesa de gobernabilidad: “Desde el PRO vamos a seguir haciendo algo que es inédito, apoyar para fortalecer el cambio”.





