Sancionó una ordenanza que obliga a cambiar todos los postes de madera de la ciudad por otros de hormigón o metal. Los vecinos deberán absorber el costo.
SENILLOSA (ED). – Mientras miles de familias de Senillosa hacen cuentas para llegar a fin de mes (no es novedad la asfixia económica nacional), el Concejo Deliberante de Senillosa está cada vez más desconectado de la realidad y sumó un nuevo dolor de cabeza a los vecinos.
La semana pasada sancionaron una ordenanza que obliga a reemplazar todos los postes de madera utilizados por el EPEN por estructuras de hormigón o metal, una decisión que terminaría impactando en quienes pagan el servicio.
Semejante empresa impone dos problemas: no se hizo un análisis de los costos (que pagaría el consumidor) y tampoco se analizó la factibilidad real de una medida de semejante magnitud.
Según informaron desde el EPEN, en Senillosa existen alrededor de 4.500 postes de madera. Reemplazarlos demandaría mucho tiempo, recursos y una inversión millonaria que alguien deberá pagar.
Los cálculos preliminares indican que un frentista podría llegar a afrontar costos superiores a los siete millones de pesos por contribución de mejoras, una cifra que para muchas familias resulta directamente imposible de asumir.

De prosperar, toda la ciudad deberá avanzar en el recambio de los postes por un capricho que se metió directamente con en el bolsillo de la gente.
La ordenanza también amenaza con frenar proyectos de urbanización y regularización de asentamientos que ya tienen trabajos técnicos avanzados gracias a los acuerdos con el municipio.
Vale recordar que uno de los mayores logros de la gestión del intendente Lucas Páez fue avanzar con los proyectos ejecutivos de los asentamientos que estaban sin servicios y la gente ya los está pagando.
Si cambian las condiciones habrá que volver a hacer todo de nuevo. Dicho en criollo: Significará hacer un nuevo proyecto ejecutivo, lo que dilatará las soluciones a la gente hasta seis meses más y lo más doloroso, subirán los costos (en algunos casos duplicarían o triplicarían los compromisos).
Vecinos de varios asentamientos ya tomaron nota y estarían preparando acciones para recordarles a los concejales que no sesionan para Narnia sino para Senillosa.
Cuando la ciudad parece encaminarse en obras, siempre aparece un sector que insiste en las prácticas de la vieja política, para ensanchar esa desconexión con la gente.
“Nuevamente los concejales retroceden en una medida irresponsable y sin sentido común”, lamentó un vecino, que aseguró que si no se dan marcha atrás tendrán a toda la gente de los asentamientos pidiendo explicaciones en el Concejo.






