El municipio puso en marcha un plan para ordenar los barrios y asentamientos, que permite seguridad jurídica. Con el recupero, el Estado puede reinvertir.
SENILLOSA (ED) — La municipalidad de Senillosa avanza en la regularización de asentamientos y barrios, llevando servicios pero también brindando respuestas de gestión después de muchos años de espera.
Más de 120 familias del barrio 140 viviendas ya iniciaron el proceso de regularización dominial, y es solo un ejemplo de muchos. Se trata de vecinos que recibieron sus casas hace más de una década, que siempre manifestaron la voluntad de pagar por su vivienda y acceder a la escritura, pero que nunca habían tenido la posibilidad concreta de hacerlo.
La gestión del intendente Lucas Páez destrabó una situación que llevaba años estancada y que hoy empieza a dar previsibilidad y tranquilidad a las familias.
El proceso se puso en marcha un trabajo que solo demandaba decisión política y la articulación con el Instituto Provincial de Vivienda y Urbanismo (IPVU). “Los vecinos querían pagar y no podían. Eso es insólito”, remarcó Páez, al explicar que durante años no existieron los mecanismos administrativos necesarios.
El intendente recordó que una demanda que recibió en la campaña y se transformó en una prioridad desde el inicio de su gestión, dentro de un plan más amplio de ordenamiento de la administración pública.
Actualmente, de las 140 viviendas del barrio, unas 120 ya comenzaron el trámite para regularizar su situación y avanzar hacia la escritura. El sistema de pago se simplificó con herramientas digitales: los vecinos pueden abonar mediante cupones, chequeras o incluso a través de Mercado Pago, en planes flexibles de una, seis, doce o hasta dieciocho cuotas, según los ingresos familiares.
Por otra parte, en Los Olivillos, 40 familias lograron regularizar su situación. El proceso permitió además iniciar obras de energía eléctrica, mejorando sustancialmente la calidad de vida de los vecinos.
Un caso similar se dio en el barrio kilómetro 1.240, ubicado en el ingreso a Senillosa desde Neuquén, frente a la Policía Caminera. En ese sector, unas 118 familias que se asentaron en 2020 sobre tierras provinciales ya completaron el relevamiento social y técnico necesario para iniciar el proceso de venta de los lotes por parte de la Provincia.
La falta de intervención del Estado durante años generó situaciones de riesgo, especialmente en materia de servicios. Conexiones precarias, medidores comunitarios colapsados y peligro de incendios eran parte de la realidad cotidiana de muchas familias, pero ahora todo está cambiando.






